De marzo del 79: La verborrea de los seudopoetas

Ante un modesto auge que ha tenido cierta poesía joven, sobre todo en las publicaciones de las universidades y en los certámenes literarios enfocados a las nuevas voces, hoy invadidos por los nacidos en la década de los ochenta, vale la pena recordar uno de los más bellos poemas de Tomas Tranströmer: Från mars -79 aparecido en Det vilda torget, libro del que ya había traducido un poema.

Cansado de todos los que vienen con palabras, palabras pero no lenguaje
viajé a la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se despliegan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.

La poesía de Tranströmer es paradigma de austeridad y concreción. Quien se sumerja en las obras del escritor sueco difícilmente hallará elementos ociosos en sus versos. Sus imágenes son precisas y sus metáforas, la mayoría sorprendentes y de gran belleza, llegan en su justa medida. Es tan así, que incluso la producción que Tranströmer logró en vida hasta antes de accidente cerebrovascular que lo dejaría con afasia y la mano derecha paralizada es reducida: apenas trece libros, la gran mayoría compuestos por una veintena de poemas. Parece ser que tal y como recordaba su amigo y también poeta Lasse Södeberg, daba la impresión de que, haciendo el promedio entre edad y versos, Tranströmer escribía uno o dos poemas al año. Quizá lo cierto es que había una dosis saludable de pudor y modestia en él. En definitiva, para el sueco la poesía no se trataba de vomitar todas las palabras que se le venían a la mente. Él entendía que la labor del poeta es necesariamente la de un orfebre del lenguaje.

Cuando uno recuerda ese primer verso, "cansado de todos los que llegan con palabras, palabras pero no lenguaje", solo puedo pensar en muchos de esos escritores retóricos e intrascendentes que hoy en día son publicados por las revistas antes mencionadas y que se escudan detrás de la bandera del vanguardismo para justificar el poco aprecio que se tiene por la profesión poética. Cabe aclarar que el retoricismo está lejos de ser un pecado. Solo pensemos en el gran poeta retórico del siglo XX: T.S. Eliot. 

No obstante, la consigna renovadora del lenguaje no es nueva: ya desde el siglo de oro había escritores que pugnaban por el verso libre. A eso debemos sumar que las vanguardias concebidas como tales tuvieron un auge efímero en las primeras décadas de 1900. La insurrección no es cosa exclusiva de nuestros tiempos, y eso ya lo entendían nuestros bisabuelos. Esta misma tendencia pero llevada al extremo sería tomada por diversos movimientos: Hora Zero en Perú y años más tarde los infrarrealistas mexicanos. Su legado poético a la luz de la literatura universal ha sido escaso, sino es que de muy poca importancia con descargo de lo que ellos proclaman: solo se recuerdan y leen entre ellos y para los demás no son otra cosa que una curiosidad de nuestros tiempos.

sueño que soy un átomo o una mitocondria alrededor de mí los libros se sacuden el polvo por sí mismos el ventilador de mi cuarto es un calamar negro.

—Lauri García Dueñas (Mi país es un zombi)

Creer que los poetas de la generación de los años ochenta que hoy en día deambulan por las universidades están revolucionando algo suscita más ternura que asombro. Hay que ser under y rebelarnos en contra de todos los poetas instucionales, proclaman, como si la misma consigna no la hubiera hecho un tal Roberto Bolaño en los años setenta. 

búscame en google
sí, quizá encuentres uno de esos cuates
triple w punto ache-o-mónimo ponto negativo
uno de esos tipos
a los que habré de toparme uno de estos días
para decirle chócalas

—Daniel Malpica. Punto de Partida.

Ellos emulan a Papasquiaro y a Verástegui. Nadie puede decir qué es y qué no es un poema, afirman cada vez que presentan sus textos ininteligibles, burdos, plagados de referencias posmodernas y de poco oficio que tan solo traslucen el hecho de que ellos no son más que escritores improvisados. 

 Laaassssssssssss mmddddd
ekkkkeeellllll.aaaaa,,,maaa...a.......sle..,,smañññlle..w,,s a ss....as,,ww,,,,w,,,ms sssw.sss.,dlllllle---s..elñññññae.--.s------sss....a—wñññallllsppsñña,,,,sñas.....sññels.s sñle.-s.ñsñ.,s sle-
.s slañw- .xax.a, -añsk+s *ddkkss.s sllllleks s-.lsñ.d,d,.s-

—Víktor Ibarra Calavera. Punto en línea.

Se les olvida que Vallejo renovó el lenguaje poético desde las bases, a partir de un conocimiento preciso de qué es la poesía, y no solo por un mero afán contestatario y típico de adolescentes tardíos: Trilce se entiende solamente como una consecuencia de la voz modernista que uno puede encontrar en Los heraldos negros. 

alcanzar a las ardillas
esperar el recreo
hasta agotar el lápiz
se repite la    a
a     a     a     a
la   e   e   e   e    y las demás
se llena un cuaderno
como un calendario

 —Carla Xel-Ha.

Tampoco hay que alamarse demasiado. Libelos como "Mi país es un zombi", un buen muestrario de las voces pertencientes a estos seudopoetas improvisados, se extinguirán tan pronto como nacieron.

No pienses,
la televisión y el YouPorn
lo harán por ti
y gratuitamente te harán famos@

—Esther M. García.  La doncella negra.

Palabras, palabras pero no lenguaje.

Comentarios

  1. Me ha gustado mucho el análisis.
    Mientras, me pregunto si seré uno de ellos...

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  2. Todos podemos pecar. En algún momento hasta yo quise ser uno de ellos, quizá porque esa era la manera en la que se podía entrar en el mundito de la poesía novísima de la ciudad. Era gracioso, porque entre esos poetas había muchos que tenían sus publicaciones (cartoneras, claro) y jamás supieron cómo se contaban los versos. Es un poco patético, si me lo preguntas. Para deconstruir hay que saber primero cómo se construye.

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